Es un mineral que se encuentra en muchos alimentos, como la carne, los lácteos y algunos refrescos. Nuestro cuerpo lo necesita para mantener huesos y dientes fuertes, pero cuando los riñones no funcionan bien, no pueden eliminar el exceso de fósforo. Esto puede causar picazón, debilitar los huesos y dañar otros órganos. Por eso, en la enfermedad renal, es importante aprender a cuidar lo que comemos para mantener el fósforo en niveles seguros